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La aventura a la realidad colombiana es producto del análisis detallado de las más diversas fuentes de información referidas al conflicto colombiano. El lector o cibernauta, debe detenerse a analizarlas, hacerse preguntas en relación con lo que lee o ve, pero lo más importante sería que participara en el la bitácora dialógica (Weblog). Para quienes deseen profundizar sobre algunos temas específicos de la realidad colombiana, siempre haré referencia a documentos hipertextuales que ayudarán a entender mejor el trasfondo social y económico de la zona del país a que haga referencia. Estos enlaces, en su mayor parte, son producto de investigaciones serias e imparciales; muchos de ellos aparecieron en revistas o periódicos nacionales, en videos o en la misma red de Internet.

En la sección “Paginas Web” ofrecemos algunos enlaces fundamentados en una pequeña clasificación que permitirá conocer otros aspectos de la vida colombiana.

En nuestra aventura de búsqueda de la organización territorial, volveremos a encontrar como en los primeros años de la república (hacia 1780-1870) algunas ciudades que conforman el primer país: El país urbano. En aquella época podíamos hablar de Mompox y Honda; Medellín; Socorro y San Gil; Cali y Pasto. En los periodos posteriores aparecen otras ciudades en el desarrollo del país urbano, cuyas economías, ordenamiento territorial y conflictos giran en torno al tabaco, al café, al banano, el petróleo o la coca. Dentro de este contexto en la actualidad, emergen cuatro grandes islas urbanas: Bogotá, Cali, Barranquilla y aun Medellín y desde luego las capitales de los departamentos, que ayudan a fundamentar el concepto de país urbano.

Paralela a la dinámica que vive el país urbano, conoceremos el país de frontera que surge como producto de los fracasos de las políticas de la reforma agraria, que llevó a los campesinos a ampliar y profundizar los procesos de colonización selva adentro. En nuestro viaje conoceremos esas nueve grandes zonas de colonización: Serranía de Perijá; Urabá-Darién; Caribe: Sincelejo-San Jorge; Magdalena Medio; zona del Pacífico: Choco; piedemonte andino de la Orinoquía: Saravena-Arauca; La cuenca del Catatumbo; Meta y Guaviare; y Caquetá-Putumayo. Estas nueve zonas están bajo el régimen de la ley hobbesiana del más fuerte; allí imperan las redes clientelistas de la política tradicional; que apoyadas por el paramilitarismo, que hoy hace parte del gobierno, y el ejército vienen desarrollando una guerra con el movimiento guerrillero desde hace más de 46 años.

En el país de frontera, hay intereses de todo tipo, latifundistas (1), ganaderos, petroleros, tráfico de drogas, incluidos el transporte de insumos y productos para el procesamiento de heroína y cocaína y el tráfico de armas. A pesar de la gran riqueza de estas zonas, el Estado no ofrece a las personas que viven en estas regiones, las mínimas oportunidades de salud, educación, vivienda y seguridad. La riqueza se reparte entre las élites centrales, regionales y municipales, quienes administran un entramado de “violencia y legitimidad” con la ayuda de los grupos paramilitares, asesores extranjeros y el ejército bajo las políticas del “Plan Colombia” y su continuación “El Plan Patriota”. Estos dos planes de guerra van dirigidos a derrotar a los grupos guerrilleros de la FARC-UP y del ELN presentes en las zonas de colonización. El conflicto ha producido un enorme desplazamiento de colombianos al país urbano y ha costado la vida a miles y miles de compatriotas que viven en las zonas de guerra.

Por último nuestro viaje continuará por el país rural tradicional donde siguen imperando las lógicas clientelistas coloniales y republicanas. Este tercer país se está convirtiendo, en un campo privilegiado del terror y la economía de la corrupción (2) apoyada por los grupos paramilitares de las mafias de la clase dirigente del país, quienes asesinan en forma selectiva a quienes se oponen a la continuidad de las prácticas coloniales y republicanas de las elites clientelistas municipales y regionales. Lo cual conlleva la presencia de los grupos guerrilleros.

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1 Los romanos fueron quienes inventaron el sistema latifundista (fincas de miles de hectáreas de extensión), pero también fue el emperador Vespaciano (I. a.C.) quien dijo: “¡Reforma agraria!, el latifundismo tiene que detenerse porque hay miles de seres están sufriendo alrededor de Roma.” Hoy en pleno siglo XXI en Colombia los latifundistas (gamonales y caciques regionales y narcotraficantes) se extienden por el país, generando muerte y desplazamiento ayudados por el brazo civil del gobierno: los paramilitares. Estamos muy lejos de una política agraria justa.
confróntese el artículo: Terrorismo de Estado, Narcotráfico e Imperio vs. Pueblo y Guerrilla
2 Christiane Filius-Jehne en el 2002, escribió el libro “Ingrid Betancourt. La rage au coeur” (Rabia en el corazón). El texto es un manual de la economía de la corrupción y el tráfico de drogas en Colombia. Betancourt afirma que la mayoría de los gobernantes locales, regionales y nacionales están a sueldo del narcotráfico.
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