
En su ingreso a América, los españoles enfrentaron a los indígenas en duras batallas para conquistar el continente, apoderarse de la tierra y recursos naturales como el oro. Cuatro siglos después, en los años 70, Estados Unidos inundó el mundo de oro al vender parte de sus reservas para financiar la guerra del Vietnam. Diez años después, en 1980, el Ejército de Liberación Nacional, ELN, llegó al sur de Bolívar, uno de los mayores yacimientos auríferos del país, para solucionar un conflicto entre guaqueros boyacenses y santandereanos contra habitantes de Simití, y terminó administrando el negocio.
Esta situación cambió y desde mediados de 1997 la producción y venta de oro en la región son manejadas por las autodefensas de Carlos Castaño.