Meta

Desde lo más profundo de la región del Ariari-Meta en la que se encuentran los sembradíos de coca y la producción de cocaína en Colombia, los ríos navegables Guaviare y Meta fluyen hacia la frontera sudoeste de Venezuela, y desembocan en el Río Orinoco, el cual limita con Venezuela y proporciona varios puertos fluviales antes de desembocar en el Mar Caribe y el Océano Atlántico.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) afirma sobre esta región:
“En esta zona de colonización se cometió entre el 15 y 20 de julio de 1997, uno de los actos de torturas y ejecuciones sumarias y otras violaciones graves del Derecho Internacional Humanitario por parte de un centenar de miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia [ …] con la colaboración y aquiescencia de agentes del […] Estado, quienes privaron de la libertad, torturaron y asesinaron a por lo menos 49 civiles, tras lo cual destruyeron sus cuerpos y arrojaron los restos al río Guaviare, en el Municipio de Mapiripán, Departamento del Meta.”
Enlace sobre la historia de la masacre de Mapiripán.
Por la cual el 15 de septiembre de 2005 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), determinó la responsabilidad intelectual y material de la masacre, a miembros de las fuerzas armadas con los paramilitares, y se condenó al Estado Colombiano:
http://colombia.indymedia.org/features/orinoco/index.php
Guaviare

Hace casi un siglo, un hombre llamado Clemente Silva envió a Bogotá una misiva informándole al gobierno sobre la suerte del cauchero Arturo Cova y su comitiva: “Se los tragó la selva”, escribió. Con esta sentencia terminó José Eustasio Rivera su obra “La Vorágine”, y acabó con el drama de sus atormentados personajes. Mucho tiempo después, en esta misma selva, centenares de personas desaparecieron, devorados no por la tierra, sino por la feroz violencia.
“La Vorágine” dejó de ser una novela para convertirse en una realidad cotidiana en cualquiera de los tres países de Colombia. En esta novela podemos sustituir en el texto caucho por coca y ahí sigue inalterable el mismo mundo que pinta y denuncia. Allí están la violencia cruda y las masacres de hoy.Para conocer la tragedia actual del Guaviare y en general del país de frontera hay que leer “La Vorágine”.