
Nuestro primer viaje es a las nueve subregiones de Colonización que constituyen el país de frontera:
Serranía de Perijá;
Urabá-Darién; Caribe:
Sincelejo-San Jorge;
Magdalena Medio; zona del Pacífico:
Chocó; piedemonte andino de la Orinoquía:
Saravena-Arauca;
la cuenca del Catatumbo;
Meta y Guaviare, y finalmente
Caquetá y Putumayo. Todas estas zonas de conflicto, surgieron a raíz del fracaso de las políticas de reforma agraria, que llevó a los campesinos a ampliar y a profundizar los procesos de colonización selva adentro.
La violencia y la ley del más fuerte son la dominante en estas zonas. Allí confluyen varios autores del conflicto: las redes de la política tradicional clientelista; la guerrilla y contra-guerrilla (ejército, policía y paramilitares y los asesores internacionales de la guerra); los intereses del latifundio, principalmente ganadero y del narcolatifundismo; los intereses en torno a los cultivos ilícitos y el procesamiento, financiamiento y transporte de insumos y productos (cocaína y heroína); en muchas de estas zonas conflictivas se ubica también el contrabando internacional, incluido el de las armas. En el país de frontera hay una economía floreciente en torno al petróleo, el banano, el oro, el platino, la ganadería y las plantaciones latifundistas. Conozcamos un poco estas zonas: